Por ser el oxígeno un medicamento este debe ser administrado según sus 5 principios:
DOSIFICADO: La dosis a administrar se evalúa según la saturación de O2 y medición de gases arteriales.
CONTINUO: La administración de O2 no se debe interrumpir hasta corregir la alteración.
CONTROLADO: Es necesario vigilar si los lt/min corresponden con la FIO2 y observar si la dosis es exacta al igual que la respiración, frecuencia cardiaca y nivel de conciencia.
HUMIFICADO: Debe de estar humidificado con agua bidestilada, estéril y tibia para no resecar las vías respiratorias.
ATEMPERADO: El agua debe de administrase tibia para no causar algún daño en los pulmones o vías respiratorias.

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